Si algo me encanta de viajar con amigos es la cantidad de anécdotas, risas, curiosidades y, sobre todo, esos grandes y pequeños momentos de vino y chimenea en los que sacamos lo mejor de nosotros mismos y crece esa camaradería, esa complicidad, que es única y especial del momento y no cambiarías por nada.
Eso nos pasó en nuestra última escapada (Santo Domingo de Silos), donde nos acompañaron unos grandes amigos y mejores personas a los que dedico especialmente mi primer post.
